#microcuento

En su pequeño mundo, hasta su sombra se dibujaba más grande que ella. Siempre por delante de sus pasos cuando la luna acechaba, y la lluvia se empeñaba en borrarla de su mirada. Aquellos faros en cruz jamás detuvieron su avance. En medio del bosque, la niebla robaba cada uno de sus pasos, alejando cada vez más su legado. Sus recuerdos resultaron ser su mejor cobijo, porque no existía refugio para su olvido. Hoy tan solo le quedaba huir de sus enemigos. Cuando ya solo pudieron hallar de ella las huellas de una guerra que nunca dormía.

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