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#microcuento

​ Por el bulevar de los libros con las páginas en blanco recorrió todo el centro de la ciudad. El día terminó frente al Río cuyo cauce conducía la esperanza. Miró el agua y vio pasar, entre los reflejos, todas las historias que nunca se atrevió a escribir. Entonces tomó uno de los libros, arrancó la primera página y la dejó navegar. Por primera vez, el río cambió de rumbo. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Sus lágrimas se emanciparon cuando ya no hubo tristeza. Aun así, aquella copa seguía vacía en el balcón, esperando llenarse de vino y rodearse de una buena conversación. Entonces comprendió que no esperaba a nadie. Esperaba volver a ser quien era antes de tener que despedirse de sí misma. Entró en casa, descorchó una botella y sirvió dos copas. Una para ella. La otra, por si algún día regresaba. #microcuento #saraoss

#microcuento

𝑺𝒖𝒔 𝒓𝒆𝒄𝒖𝒆𝒓𝒅𝒐𝒔 𝒆𝒓𝒂𝒏 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒔𝒖 𝒆𝒒𝒖𝒊𝒑𝒂𝒋𝒆, 𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒓𝒂𝒔 𝒆𝒎𝒑𝒓𝒆𝒏𝒅í𝒂 𝒓𝒖𝒎𝒃𝒐 𝒉𝒂𝒄𝒊𝒂 𝒍𝒐 𝒅𝒆𝒔𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒊𝒅𝒐. 𝑳𝒂 𝒕𝒓𝒂𝒗𝒆𝒔í𝒂 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒅𝒖𝒏𝒂𝒔 𝒍𝒆 𝒓𝒆𝒄𝒐𝒓𝒅𝒂𝒃𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒂 𝒑𝒓𝒐𝒗𝒊𝒔𝒊ó𝒏 𝒔𝒆𝒓í𝒂 𝒊𝒏𝒔𝒖𝒇𝒊𝒄𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆. 𝑨𝒄𝒐𝒎𝒑𝒂ñ𝒂𝒅𝒐 𝒅𝒆 𝒔𝒖 𝒔𝒐𝒍𝒆𝒅𝒂𝒅, 𝒂 𝒍𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆𝒃í𝒂 𝒏𝒖𝒎𝒆𝒓𝒐𝒔𝒂𝒔 𝒄𝒉𝒂𝒓𝒍𝒂𝒔, 𝒂𝒗𝒂𝒏𝒛𝒂𝒃𝒂 𝒔𝒊𝒏 𝒎á𝒔 𝒃𝒓ú𝒋𝒖𝒍𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒉𝒖𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 𝒗𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒃𝒐𝒓𝒓𝒂𝒃𝒂 𝒂 𝒔𝒖 𝒑𝒂𝒔𝒐. 𝑵𝒐 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒃𝒂 𝒒𝒖𝒆, 𝒂𝒍 𝒇𝒊𝒏𝒂𝒍 𝒅𝒆𝒍 𝒅𝒖𝒓𝒐 𝒄𝒂𝒎𝒊𝒏𝒐, 𝒗𝒐𝒍𝒗𝒊𝒆𝒓𝒂 𝒂 𝒉𝒂𝒍𝒍𝒂𝒓 𝒔𝒖 𝒕𝒊𝒆𝒓𝒓𝒂. 𝑳𝒂 𝒓𝒆𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒊ó 𝒂𝒍 𝒊𝒏𝒔𝒕𝒂𝒏𝒕𝒆: 𝒏𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝒔𝒖𝒔 𝒎𝒐𝒏𝒕𝒂ñ𝒂𝒔 𝒏𝒊 𝒑𝒐𝒓 𝒆𝒍 𝒐𝒍𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝒔𝒖𝒔 𝒄𝒂𝒎𝒑𝒐𝒔, 𝒔𝒊𝒏𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝒍𝒂 𝒄𝒆𝒓𝒕𝒆𝒛𝒂, 𝒄𝒂𝒔𝒊 𝒐𝒍𝒗𝒊𝒅𝒂𝒅𝒂, 𝒅𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒂𝒍𝒍í 𝒉𝒂𝒃í𝒂 𝒔𝒊𝒅𝒐 𝒇𝒆𝒍𝒊𝒛. 𝑫𝒆𝒋ó 𝒆𝒍 𝒆𝒒𝒖𝒊𝒑𝒂𝒋𝒆 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒂𝒓𝒆𝒏𝒂 𝒚 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒓𝒆𝒏𝒅𝒊ó 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒉𝒂...

#microcuento

​ El camino por las nubes se hizo eterno. Cuando elevó su mirada, el mar empapaba el cielo que había perdido la calma.  Una gota cayó sobre su mano. Luego otra. No era lluvia: era el mar desbordándose de arriba abajo. Cerró los ojos y esperó el naufragio. Al abrirlos, estaba otra vez en la orilla, pero el cielo había desaparecido. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Y cuando su realidad se volvió un sueño, dejó de intentar despertar. Allí, al fin, todo lo que había perdido seguía esperándolo. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Una fotografía en blanco y negro que mostraba su historia con colores. Un niño ciego se emocionaba al acercarse al mar y las sombras reflejaban la luz sobre el protagonista de aquella imagen revelada. Él no podía verla, pero al tocarla sonrió: reconoció en el silencio la voz de su padre, perdido muchos años atrás. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Se dejó la vida viviendo.  Y, por una vez, valió la pena. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Se disponía a soplar aquella pestaña derribada por sus lágrimas con un simple deseo. Deseó olvidarlo. A la mañana siguiente no recordaba su rostro… ni el suyo frente al espejo. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Cuanto más avanzaba en su relato, sus letras reflejadas en el papel convertían cada vezmás páginas en blanco. Al terminar, solo faltaba el autor. El papel acababa de escribirsu final. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Dejó de llover, pero sus lágrimas no permitían secar el ambiente. Dejó de buscar las estrellas en el horizonte, porque la noche siempre llegaba tarde a su cita con el sol. Nadie notó cuándo dejó de llorar; solo que, desde entonces, nunca volvió a llover. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Esperó en la orilla para comprobar que las olas se llevaban todos y cada uno de sus recuerdos. Cuando el mar devolvió el último, comprendió que el único que había olvidado era a quién esperaba. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Consiguió la cámara que captaría a todo color la aldea que siempre vivió en blanco y negro, bajo la sombra del tiempo. En la fotografía todos sonreían. En la aldea nunca había vivido nadie. Aún. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Cuando su avión comenzó a aterrizar, sintió que su imaginación volaba cada vez más alto.   Entonces el anuncio del piloto interrumpiría su fantasía:  «Bienvenidos al año 66.000.000 a. C.» Y comprobaría que afuera los dinosaurios corrían junto a la pista. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Su vida pendía de un hilo mientras estaba colgando de aquel barranco, pidiendo ayuda a su cuerpo, que le observaba con la mirada perdida en el horizonte. —¡Ayúdame! —gritó desesperada. —Para eso tengo que soltarte —respondió su cuerpo… justo antes de despertar por última vez. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Le rogaría al mar que dejara de llorar. Cuando por fin el sol secó sus lágrimas, comprendimos que el océano era el último ser vivo del planeta. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Cada noche, el viejo encendía el faro, aunque el mar había desaparecido hacía siglos. Cuando murió, nadie volvió a encenderlo. Tres días después, las estrellas dejaron de aparecer. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Comenzó la carrera caminando. Quería disfrutar del viaje. Para su sorpresa, ningún otro atleta le adelantaba. Tampoco escuchaba jadeos, ni pisadas detrás de él. Solo viento. Solo silencio. Al cruzar la meta, un anciano le entregó una ficha de metal. —Bienvenido —dijo—. Muy pocos notan que han muerto antes de terminar la carrera. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Cuando el avión en el que viajaba navegó por aquel océano, todos los pasajeros sintieron que habían tocado el cielo. Aplaudieron al aterrizar, hasta que abrieron las puertas… y descubrieron que seguían cayendo. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Y cuando todos los relojes se pusieron en huelga, el tiempo se aceleraría más que nunca. Solo entonces descubrimos la verdad: no medían el tiempo; lo contenían. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Las páginas en blanco le devolverían todas las respuestas a cuestiones que no se había preguntado… así que escribió su nombre.  El papel lo borró.  Y entendió la respuesta. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ El objetivo de su cámara captaría el lugar donde jamás llegaría a estar… pero la cámara solo funcionaba cuando él cerraba los ojos. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Aquel grito silencioso se propagó por toda la ciudad. Aquel que ya no podía escucharse. Al amanecer, todos habían perdido la voz. Y entonces comprendieron: nunca fue un grito, fue el último sonido que les quedaba. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Los días se acortaban pero cada vez era más difícil alcanzar su meta. Corría al amanecer, trepaba al anochecer, siempre con la cima delante, siempre un poco más lejos. Al fin llegó. No había trofeo, ni bandera, ni paisaje. Solo una tumba con su nombre y la fecha del día siguiente. Y entonces comprendió por qué el tiempo corría más rápido que él. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ El GPS recalculó la ruta. “Has llegado a tu destino”. Pero mi casa ya no estaba ahí. Y las luces dentro se encendieron. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Dejaría el mundo en sus manos, pero no podría tocarlo. Solo contemplar que no formaba parte de él.  Como un reflejo sin cuerpo, vería todo seguir sin él. Intentaría aferrarse a algo… pero nada le reconocería.  Entonces lo entendería: no  es que estuviera fuera del mundo,  es que el mundo ya le había olvidado. #microcuento #saraoss

#microcuento

​Dibujó su sonrisa en el cielo y al instante dejaría de llover. #microcuento #saraoss

#microcuento

Y volvería a nacer el mismo día de su muerte.  Al principio pensó que era una maldición. Luego, una segunda oportunidad. Después, una rutina.  Hasta que un día decidió no hacer nada distinto.  Vivió exactamente igual. Cada palabra, cada paso, cada error.  Y al morir, no despertó.  Sonrió justo antes del final.  Porque por fin había entendido: no estaba condenado a repetir su vida… sino a corregirla. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ El fuego congeló aquella lágrima que caló de su rostro ardiente por la furia de ver cómo su pueblo estaba muerto en vida.  Entonces comprendió que no quedaban gritos que salvar ni cenizas que llorar. Solo silencio… y una chispa.  La tomó entre sus manos como si fuera el último latido del mundo y, por primera vez desde la caída, decidió que si todo había terminado, también podía empezar de nuevo.  #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Se quedó sin palabras porque las espantó con aquellos insultos. Después buscó otras en los bolsillos, bajo la lengua, en los cajones. Nada. El eco fue lo único que aceptó contestarle… y también decidiría ofenderle. Y en su propio silencio, terminó por perderse. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Agarró su momento con fuerza. Aunque sabía que lo que hacía era ilegal.  Firmó con el nombre de otro en la esquina del lienzo.  Cuando anunciaron que el cuadro era una obra inédita de su padre muerto, entendió que no había robado fama.  Se la había devuelto. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Entre aquellas cuatro paredes halló la libertad. Cerró  la puerta para huir del mundo.  Descubrió que el cerrojo estaba por dentro. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Cuando regresó a casa, encontró su nombre borrado del buzón.  Sonrió. Y comprendió que p or fin era libre. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Dejaría de llover. Pero el sol jamás secaría aquellas lágrimas.  Porque no caían del cielo, sino de la estatua recién inaugurada, la única que aún recordaba su nombre. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Cuando miraba al cielo, el verde dejaba de ser el color de la esperanza. P orque era el reflejo de sus propios ojos, los únicos que aún seguían vivos. Náufragos y prisioneros en aquel mar de dudas, que eran sus lágrimas… y que hoy morían con la lluvia. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Las palabras bailaban sobre sus labios. Pero les costaba seguir el ritmo.  Cuando por fin encajaron, habló sin miedo.  La habitación, vacía, aplaudió en silencio. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Envolvió el mundo en papel de regalo cogido del cielo.  Cuando terminó, buscó una cinta, pero no la encontró: el tiempo ya la había usado. Aun así, dejó el paquete en la puerta del universo y llamó una sola vez. Al abrirse, el mundo descubrió que dentro no había nada. Entonces comprendió, demasiado tarde, que el regalo era él mismo… y que acababa de devolverse al remitente. #microcuento #saraoss

#microcuento

​Sus lágrimas frenaron la sequía de aquella ciudad olvidada. Su tacto de seda dio de nuevo vida a la naturaleza marchita. Su sonrisa llenó de luz las mañanas sombrías. Su aroma devolvió el deseo al mundo entero. Pero su oído no fue capaz de captar los gritos de protestas, que sin embargo su mente jamás sería capaz de olvidar. #microcuento #saraoss