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#microcuento

​ Su vida pendía de un hilo mientras estaba colgando de aquel barranco, pidiendo ayuda a su cuerpo, que le observaba con la mirada perdida en el horizonte. —¡Ayúdame! —gritó desesperada. —Para eso tengo que soltarte —respondió su cuerpo… justo antes de despertar por última vez. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Le rogaría al mar que dejara de llorar. Cuando por fin el sol secó sus lágrimas, comprendimos que el océano era el último ser vivo del planeta. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Cada noche, el viejo encendía el faro, aunque el mar había desaparecido hacía siglos. Cuando murió, nadie volvió a encenderlo. Tres días después, las estrellas dejaron de aparecer. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Comenzó la carrera caminando. Quería disfrutar del viaje. Para su sorpresa, ningún otro atleta le adelantaba. Tampoco escuchaba jadeos, ni pisadas detrás de él. Solo viento. Solo silencio. Al cruzar la meta, un anciano le entregó una ficha de metal. —Bienvenido —dijo—. Muy pocos notan que han muerto antes de terminar la carrera. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Cuando el avión en el que viajaba navegó por aquel océano, todos los pasajeros sintieron que habían tocado el cielo. Aplaudieron al aterrizar, hasta que abrieron las puertas… y descubrieron que seguían cayendo. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Y cuando todos los relojes se pusieron en huelga, el tiempo se aceleraría más que nunca. Solo entonces descubrimos la verdad: no medían el tiempo; lo contenían. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Las páginas en blanco le devolverían todas las respuestas a cuestiones que no se había preguntado… así que escribió su nombre.  El papel lo borró.  Y entendió la respuesta. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ El objetivo de su cámara captaría el lugar donde jamás llegaría a estar… pero la cámara solo funcionaba cuando él cerraba los ojos. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Aquel grito silencioso se propagó por toda la ciudad. Aquel que ya no podía escucharse. Al amanecer, todos habían perdido la voz. Y entonces comprendieron: nunca fue un grito, fue el último sonido que les quedaba. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Los días se acortaban pero cada vez era más difícil alcanzar su meta. Corría al amanecer, trepaba al anochecer, siempre con la cima delante, siempre un poco más lejos. Al fin llegó. No había trofeo, ni bandera, ni paisaje. Solo una tumba con su nombre y la fecha del día siguiente. Y entonces comprendió por qué el tiempo corría más rápido que él. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ El GPS recalculó la ruta. “Has llegado a tu destino”. Pero mi casa ya no estaba ahí. Y las luces dentro se encendieron. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Dejaría el mundo en sus manos, pero no podría tocarlo. Solo contemplar que no formaba parte de él.  Como un reflejo sin cuerpo, vería todo seguir sin él. Intentaría aferrarse a algo… pero nada le reconocería.  Entonces lo entendería: no  es que estuviera fuera del mundo,  es que el mundo ya le había olvidado. #microcuento #saraoss

#microcuento

​Dibujó su sonrisa en el cielo y al instante dejaría de llover. #microcuento #saraoss

#microcuento

Y volvería a nacer el mismo día de su muerte.  Al principio pensó que era una maldición. Luego, una segunda oportunidad. Después, una rutina.  Hasta que un día decidió no hacer nada distinto.  Vivió exactamente igual. Cada palabra, cada paso, cada error.  Y al morir, no despertó.  Sonrió justo antes del final.  Porque por fin había entendido: no estaba condenado a repetir su vida… sino a corregirla. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ El fuego congeló aquella lágrima que caló de su rostro ardiente por la furia de ver cómo su pueblo estaba muerto en vida.  Entonces comprendió que no quedaban gritos que salvar ni cenizas que llorar. Solo silencio… y una chispa.  La tomó entre sus manos como si fuera el último latido del mundo y, por primera vez desde la caída, decidió que si todo había terminado, también podía empezar de nuevo.  #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Se quedó sin palabras porque las espantó con aquellos insultos. Después buscó otras en los bolsillos, bajo la lengua, en los cajones. Nada. El eco fue lo único que aceptó contestarle… y también decidiría ofenderle. Y en su propio silencio, terminó por perderse. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Agarró su momento con fuerza. Aunque sabía que lo que hacía era ilegal.  Firmó con el nombre de otro en la esquina del lienzo.  Cuando anunciaron que el cuadro era una obra inédita de su padre muerto, entendió que no había robado fama.  Se la había devuelto. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Entre aquellas cuatro paredes halló la libertad. Cerró  la puerta para huir del mundo.  Descubrió que el cerrojo estaba por dentro. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Cuando regresó a casa, encontró su nombre borrado del buzón.  Sonrió. Y comprendió que p or fin era libre. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Dejaría de llover. Pero el sol jamás secaría aquellas lágrimas.  Porque no caían del cielo, sino de la estatua recién inaugurada, la única que aún recordaba su nombre. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Cuando miraba al cielo, el verde dejaba de ser el color de la esperanza. P orque era el reflejo de sus propios ojos, los únicos que aún seguían vivos. Náufragos y prisioneros en aquel mar de dudas, que eran sus lágrimas… y que hoy morían con la lluvia. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Las palabras bailaban sobre sus labios. Pero les costaba seguir el ritmo.  Cuando por fin encajaron, habló sin miedo.  La habitación, vacía, aplaudió en silencio. #microcuento #saraoss

#microcuento

​ Envolvió el mundo en papel de regalo cogido del cielo.  Cuando terminó, buscó una cinta, pero no la encontró: el tiempo ya la había usado. Aun así, dejó el paquete en la puerta del universo y llamó una sola vez. Al abrirse, el mundo descubrió que dentro no había nada. Entonces comprendió, demasiado tarde, que el regalo era él mismo… y que acababa de devolverse al remitente. #microcuento #saraoss

#microcuento

​Sus lágrimas frenaron la sequía de aquella ciudad olvidada. Su tacto de seda dio de nuevo vida a la naturaleza marchita. Su sonrisa llenó de luz las mañanas sombrías. Su aroma devolvió el deseo al mundo entero. Pero su oído no fue capaz de captar los gritos de protestas, que sin embargo su mente jamás sería capaz de olvidar. #microcuento #saraoss