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#microcuento

Mis libros se quedaron sin palabras. El silencio invadió mi habitación, descubriendo el eco de mis pensamientos. De repente el teléfono perdió la señal. Las paredes perdieron su fuerza para sujetar los marcos de fotos de mis recuerdos. El suelo temblaba al sentir mis miedos. Las nubes dejaron de viajar. La luna ganó posición y se instaló en el sitio favorito del sol helador. Aquel avión dibujaba en el cielo nuestras iniciales. Mientras mi muñeca no dejaba de sonreír, yo no paraba de llorar. Mi tiempo se volvió arena en una atmósfera que olía a sueños a medio cocinar, con una sopa de letras que insinúa tu nombre. Y a través del viejo ventanal, la marcha del tren se ralentiza. Justo cuando tú te empeñas en regresar en un mundo al revés, imposible de enderezar. Porque cuando yo despierto, ya nada vuelve a ser como antes de empezar a soñar... #microcuento                       #saraoss 

#microcuento

Estado: escribiendo... Estado: Me siento entusiasmada. Estado: Nada es lo que parece. Estado: Me siento decepcionada.  Estado: Me siento triste. Estado: Sobreviviré.  Estado: buscando...  Estado: Pensando en ti otra vez.  Estado: Te extraño. Estado: Aprendiendo. Estado: pensando... Estado: Cambio de planes. Estado: Nuevo trabajo. Estado: Reunida. Estado: Ocupada. Estado: Esperando... Estado: Día nuevo. Por fin lo acepto. Estado: Me gusta y comparto.  Estado: Por fin te encuentro. Estado: En una relación.  Estado: Casada. Estado: Divorciada. Estado: Sin tiempo. Estado: Sin solución.  Estado: Sin estado. Y cuando todos sus estados comenzaron a agotarse, se dio cuenta de que debía empezar a SER más y dejar de ESTAR tanto, para hacer realidad su ficticio universo digital, que jamás había experimentado... #microcuento                     #saraoss 

#microcuento

Dejé de deambular cuando aquel  semáforo decidió no volver a mostrar su luz verde. Cuando la señal de Stop que le hacía sombra se hizo vulnerable y comenzó a cambiar su mensaje de obligación a simple recomendación. Ambos se vistieron de rojo pasión deteniendo mi avance. Cuando el viento modificó el sentido de las flechas de dirección obligatoria, mi GPS abandonó de repente la ruta del famoso reencuentro, calculada desde hacía varios años. Recalculando un plan B improvisado en medio de la nada, lejos de aquella triste realidad planificada. Mientras afuera el infinito desierto albergaba una extraña lluvia ácida, mezclada con la ya anunciada tormenta de arena. En mi interior la temperatura subía cada vez más rápido. Me asusté al ver que perdía el norte y mis sueños yacían sin vida en el asiento trasero. El acelerador comenzo a tener las horas contadas, y el freno de mano se volvió inmóvil. Las nubes huían aterrorizadas ante unos rayos de sol que apenas reflejaban su luz. Las gotas de ...

#microcuento

¿Lo que el reloj nos cuenta en silencio? Nada menos que cada segundo que pasa y que no regresa. El tiempo que dejamos marchar sin razón. Los instantes que nos devuelven las horas perdidas. Cada minuto que pasa sin verte. La eternidad de un pasado que nos empuja a vivir en tiempos estáticos, pero con fecha de caducidad. Saber que nada es para siempre, salvo los instantes que vuelven. El tiempo que resta para empezar a soñar, y aquel invertido en esperar lo que seguro va a llegar. Mientras vivimos de recuerdos comienza la cuenta atrás. En días de guerra nos marca los momentos de paz para respirar profundo, mirar al frente y reflexionar en medio de la crueldad de lo incierto. Y es cuando nos grita que debemos esperar solo un poco más para poder dejar de echar de menos. Porque ya nos tengamos enfrente, sabiendo que ya nada que suceda volverá a ser para siempre... #microcuento                      #saraoss 

#microcuento

Y entonces comprendí que el cielo siempre se tiñe de blanco en un mundo de color gris. Cuando mis velas de cumpleaños ya no prenden como antes. Y mi vieja guitarra olvidó aquella canción sin armonía que no acaba. Tus cartas ya no llegan a mi buzón, y ya no me quedan sectetos en el cajón. Dos más dos no son cuatro, como solía ser antaño. Un triciclo roto en la puerta que refleja mi infancia sin concluir. Los días cada vez son más largos y ya jamás visita la noche. Las apariencias no engañan. El viento del norte quema. Mi voz sólo sabe nombrarte y los sueños perdieron su aroma desde que te marchaste. Pero ese dulce olor a gas siempre reaparece en aquella habitación sin ventanas al sol, donde te espero. Y mientras todo sucede donde nada pasa, yo sigo pensando en ti, cuando no estoy pensando en nada.  #microcuento                      #saraoss 

#microcuento

A la mañana siguiente, después de una noche de pasión, sexo, drogas, alcohol y reflexión en la soledad de su habitación, en su cabeza todo daba vueltas y comenzaban a sonar los primeros murmullos, tras meses de silencio y calma. Instante en el que la misteriosa dama, de personalidad reservada, que cada día se asomaba al balcón ocultando su rostro, comenzó a mostrar su sonrisa a través del cristal de su escondite favorito. De repente bajó su mirada a las calles empedradas, que dibujaban la silueta de unos canales sin agua. Por fin el mundo volvía a girar con fuerza y con ganas allá afuera, enmarcado en una nube de color y esperanza, testigo de los primeros abrazos, besos, risas y confidencias entre una multitud desorientada. Las anécdotas resonaban en el viento. El fin del confinamiento había llegado. La luz apareció de golpe al final de un túnel a medio cabar. Pero aún faltabas tú por destapar tu cuerpo ante mi mirada -triste eterna y solitaria- simulando el último encuentro. Y mie...

#microcuento

Aquel niño triste, de cabello ondulado y de ojos grises, que jugaba sólo en el balcón del edificio de luces con vistas al mar. Cada mañana, dejaba la mitad de su bocadillo en la barandilla de bronce desgastado, mientras dibujaba una nueva raya con tiza en la pared mojada. La gente decía que estaba loco porque no paraba de reír, cantar, saltar, bailar... llorar, gemir, golpearse, quedarse inmóvil en soledad, durante largas horas. Todos los días contaba hasta tres en voz alta antes de irse a dormir al rincón de aquel balcón. Miraba hacia el techo y a través de la ventana hacia dentro de la casa, donde sus padres dormían desde hacía varios días. El cristal siempre reflejaba la luna y su rostro pálido sin expresión. Pues sólo a veces reía, o a veces lloraba sin razón. Luchando a contra corriente para inventar la felicidad y gritar sus sueños a unas nubes, que se esforzaban por adquirir aquellas formas. Una noche parecía que dormía a la intemperie, con las cortinas enrolladas a sus pies...