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LAS ANSIAS DEL CAMBIO

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Dicen ser héroes quienes prometen consolar aquel grito ahogado y desesperado. Aquel reclamo desconsolado   de un pueblo marchito, que amanece ilusionado vistiendo su mejor traje de domingo. Y mientras tanto, todo preparado en ese hogar en desahucio, con el buzón lleno de avisos de embargos, atascado por las deudas y sin ayuda de paro. En la encimera de la cocina yace un café helado (la energía es selectiva desde que se junta con amistades peligrosas), junto a medio vaso de zumo de naranja embotellado, y rebanada de pan de dos días empapado en leche caducada desde hace tres semanas. El pequeño hall de la entrada enmarca una mesa desgastada, de tres patas y media, que alza dos sobrecitos color blanco y salmón, con las papeletas de un futuro mejor prometido por los mismos quienes un día lo robaron. Por aquellos héroes sin propósito ni rumbo que abandonan el barco a la deriva tras debatir soluciones que se quedan en la orilla, pero que no llegan a los hogares de tantísima gent...

NOCHES AL SOL

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     Las 7 de la mañana retumbaron en mi cuarto como un proyectil desviado. Entonces supe que era hora de dejar de dar vueltas en la cama para comenzar a darlas por toda la casa…al menos dicen que eso quema grasas. Y sin perder más de tres minutos en hacer la cama de aquella habitación reformada desde el último adiós que dejó paso a frías e interminables noches, preparé la meta de salida de mis vacías mañanas, aquellas en las que tras un buen café de cápsulas (no tuve más remedio que tirar la cafetera tradicional, pues el café comenzaba a amargar con demasiados recuerdos de haberla compartido), seguido de un voluminoso libro de batallas (sin vencedores ni vencidos, de esos que te dejan las historias a tu libre albedrío), llegaba ese pensamiento que parecía escapar a gritos (pero que nadie escuchaba) por una boca que el paso del tiempo había dejado sellada, pero que ya sin embargo no sabe callar, porque la razón le obliga a exponer argumentos, para ...

SOLAMENTE ARENA

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Y una vez más me levanté para no perderme ni uno solo de los amaneceres de domingo, que siempre suelen tener la extraña manía de aparecer cuando la gran mayoría de la humanidad se encuentra entre sábanas, oscuridad y silencio contenido…para después dar paso a la luz y quedar en olvido. Y a lo lejos, un mar en calma esperaba como siempre citarse con las olas. Nada más apetecible que estrenar la arena dejando un sendero de huellas con los pies descalzos que marcan rumbos, y a paso firme emprender camino dejando atrás los veleros que jamás tocarán tierra, porque jamás dejarán de navegar, ya que siempre encontrarán miles y miles de peces en el mar.   Me detengo un momento, espío sin que se note mi reflejo y, en ese preciso instante, el escaso oleaje cubre mis pies y los tiñe de barro y algas de color granate. Demasiado temprano para darme un baño. Necesitaba encontrar el sol. Demasiadas nubes a mi alrededor. Me alejo de la orilla y mi camino comienza a borrarse entre las...

Bailando entre incoherencias

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Jamás comprenderé por qué dicen que el tiempo vuela, si no tiene alas. Nunca sabré por qué dicen que el agua corre, si no tiene piernas. Y mucho menos comprenderé por qué dicen que la vida pasa, si yo cada vez que miro la veo ahí parada... Dicen que la primavera llega detrás del invierno, sembrando las flores en la nieve, que ahora entierra calles y monumentos. Pero sigo pensando que todas esas flores nunca llegarán a crecer, porque la lluvia sólo quema al caer... Cuando tengo calor, me acerco al fuego que nada más sentirme se hiela. Cuando siento curiosidad, leo el final del libro que nunca acabé de leer. Cuando suena el teléfono, dejo que el frío contestador recoja las voces del adiós. No entiendo a qué viene tanto desajuste, ójala encontrara el destornillador adecuado. Si ya siempre que miro el reloj sigue marcando el comienzo de un día que no acaba de empezar, pues perdí mis acuarelas para dibujar lo que tiene que pasar. Y al caer la noche que el reloj dejó de anunc...

A LA DERIVA

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Entre mantos de algodón, Como caído del cielo, Vaga un barco a la deriva, Sin destino ni puerto. Nadie lo vio llegar, Pero todos lo vieron partir, Negándose a decir nada, Obligándole a morir. En él embarcó una historia, Que navega  en el tiempo, Para enterrar un pasado, Para vencer un recuerdo. Y allá en el horizonte, El mar no marca camino, De un velero que nace, Y a la vez muere perdido. Las olas borran senderos, La tierra empuja los ríos, Pero nada detiene aquel barco, Que busca refugio del frío. Y al caer la oscura  noche, Yace sola en el olvido, Porque ya reside en el viento, Sin destino, ni  rumbo, ni barco, ni puerto…

¿QUIEN NOS REPRESENTA?

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Son casi las 7 de la tarde. Dicen que uno de los pequeños placeres de la vida es poder sentarse a saborear un buen café, y más los días gélidos. Nada más acertado, está claro. Y mirando a través de la ventana reflexionar acerca de un panorama que nos creemos porque nos aseguran que estamos despiertos, que no se trata de un mal sueño…pensamos que somos afortunados de estar protegidos del frío, a diferencia de tanta gente que no puede esconderse de las gélidas y húmedas calles. Entonces miro el entorno del Café-Bar del Paseo de Recoletos, que abarca aquella muchedumbre enfurecida: unos discuten de deporte pegados a la pequeña pantalla de plasma y comentan las últimas jugadas sumándose a la afición roji-blanca, azul-grana…no lo sé, lo cierto es que no alcanzo a ver mucho más lejos de la barra desde mi taburete de madera que me eleva a la discreta mesita de centro que sostiene mi taza de porcelana y mis pastas de nueces blandas. Hace tiempo que dejaron de servir los pastelillos de na...

VOCES DORMIDAS

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El atardecer se recostaba sobre el opaco horizonte y las escasas gaviotas se perdían entre los barcos pesqueros, que aún quedaban a flote. Es lo que tienen las estampas veraniegas, que suceden en el tiempo sin que los transeúntes solitarios se detengan a verlo. Nadie excepto Alex. Cada tarde acudía a la cita inolvidable de ver partir al sol y llegar la luna. Era curioso que jamás coincidieran, era como si no se llevaran bien, como si esquivaran miradas y tomaran posiciones por turnos, llegando al mismo lugar y recorriendo los mismos horizontes sin cruzarse ni dirigirse palabra alguna. Precisamente esto era lo que le sucedía a Alex cada día con las gentes de la pequeña localidad de Bhrean, que llegaron a convertirse en tan invisibles para él que llegó a pensar que estaba sólo en el mundo. Jamás podría perdonar aquella guerrilla local que acabo bombardeando su casa y matando a toda su familia. No era fácil volver a confiar en el ser humano, aunque sabía perfectamente que no todos e...