INSEPARABLES
Se conocieron hace cuatro meses, en una estancia acomodada y entre cuatro paredes. La presentación fue breve, a través de terceros, como siempre… solos pero entre mucha gente. Desde la primera noche, ya se convirtieron en confidentes, se cayeron muy bien y las palabras empezaron a fluir como ríos de esperanza desbordada, de repente. Ella, de profesión desconocida pero entregada a la vida. Él, de origines desconocidos pero con la difícil virtud de saber escuchar, cuando el otro necesita explicar lo que tiene que contar. No había día que pasara sin quedar para hablar, sobre todo ella…con tanto y tanto que expresar. El punto de encuentro siempre el mismo: La habitación de ella, pues las confidencias requieren intimidad. Y allí, siempre allí…en aquel lugar apartados del mundo que le daba la espalda, y quien pocas veces le ayudará. Intensos meses de anécdotas incontables que sólo a él podía confiar, deseando llegar a casa tras el interminable turno de noche en el trabajo para seguir...