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DONDE HABITE LA ESPERANZA

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¿Y qué? Si solo se vive una vez… dos como mucho, si nos portamos bien. Los barcos se hicieron para surcar los mares, pero también los cielos, y así curar todos nuestros males. Plantarle cara al mar, eliminando las barreras para navegar donde nacen las olas y el sol se oculta, dejando paso a la sombra. Dejé atrás las cuerdas que me ataban al recuerdo, a tantos pensamientos inútiles que caducaron, pero no tuve el valor de tirar para salir de un pasado que me sujetaba y no me dejaba avanzar… aquella hoguera fue mi liberación, quemé tantas y tantas cartas que hablaban de todo, pero que no decían nada. Olvidar. Tan difícil como eso. Decisiones que duelen, quedarse anclada en la orilla de un pasado cuyo eco resonaba en medio del silencio, o romper barreras con el hacha de guerra, que dejaré enterrada antes de partir, porque como arma de defensa llevo solo mi valor y mis ganas de enfrentar lo que suceda. ¿Y qué? Si nada me puede detener, al menos nada físico, sólo mi mente me puede ...

CAMINO A MARTE

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No aprendí, porque nunca pasó nada… nada que mereciera la pena pararse a reflexionar, nada que captara la atención de nadie, en ningún sitio…en ninguna parte. El sinsentido habitaba cada pliegue del aire que aún quedaba, ahí quieto…mientras nadie respirara. Y mientras todo eso sucedía sin pasar, intentar entender de todo, pero no poder concluir nada. La imaginación y las ganas de encontrar lugar acorde con tus pensamientos, demasiado lejos se hallaba… Y mientras tanto, sola allí sentada, en algún lugar donde ni siquiera el tiempo llegaba, escuché de los proyectos para viajar a Marte. Aquel “país” al que todos aspiramos llegar un día, cuando nuestro mundo se derrumbe o simplemente nos de la espalda. Y sin sentirme astronauta ni extranjera (en la tierra cada vez mayor reto) una parte de mí quiso saber más, me pregunté si era una fría y calculadora estrategia de turismo o si detrás había algo más, una posible ventana para acoger a todos aquellos que se sienten diferentes hoy, cuand...

SABOREANDO EL MOMENTO

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No iba a ser como un día cualquiera, lo supe en cuanto la suave brisa de finales de verano y la luz del amanecer se colaba tímidamente por la ventana. La palabra “sorpresa” y expectación se reflejaba por cada esquina y rincón más insospechado de la habitación. Y en frente de la cama, una maleta, un bolso de mano y un sombrero de paja esperaban pacientemente el traslado. No podía esperar ni un minuto más para descubrir lo que el destino me había preparado. No podía dejar escapar ni un segundo de aquel día que prometía ser de lo más especial, de aquellos que sólo ocurren una vez en la vida y permanecen para el recuerdo, pues nunca más te volverás a encontrar con ellos. Ducha, desayuno y equipaje en mano para pasar el fin de semana que podría cambiarlo todo….o tal vez nada de nada, dejarlo peor o como estaba. Y en la puerta de casa, un Mercedes negro esperaba, no un coche cualquiera, sino aquel que contenía el pasaporte a una nueva experiencia que podría convertirse en una nueva vida...

Paraguas de mármol

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Llueve… pero hace mucho, mucho tiempo que a mí ya no me alcanzan las gotas de lluvia. Pasan muy cerca, pero ya no se atreven a rozar una piel que hace tiempo dejé de habitar. Ahora, cuando la tormenta alcanza su punto álgido, corro a refugiarme donde las calles pierden su nombre y los transeúntes declaran su amor anónimamente en cada encuentro, que jamás llegó a producirse, pero que siempre estuvo muy presente en las mentes de inocentes que pierden el rumbo al caer la noche, mientras su mente se ausenta… pero su cuerpo aún sigue presente. Es algo que aprendí, que la lluvia no moja por las leyes físicas de la gravedad demostradas hasta hoy. La lluvia moja por las preocupaciones que habitan en nuestro ser, que cada día se hacen más fuertes, acumulándose como agua en el alma, sin saber qué hacer. No fue mi cuerpo, sino mi mente la que decidió decir basta. No quiero mojarme más, dijo una vez… más   sino que de lluvia sana, que limpie las toxinas del estrés que se acumulan en un cuer...

…TIC SIN TAC....

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Mataremos el tiempo… o que nos maten ¿qué importa?... Al fin y al cabo detrás de la puerta cerrada, siempre, se quiere entrar. No hay otro que este momento. Ahora o nunca… tal vez no, puede ser que llegue el día, pero no me arriesgaré a perder la oportunidad. ¿Por qué esperar el día ''perfecto'' ? El día ideal para hacer realidad las palabras guardadas en las agendas. Posponiendo, posponiendo…solo porque el día que nace no parece bueno. Esperamos y vivimos con la expectativa de encontrar el momento y lugar perfecto. Cuando, en realidad, el momento ideal es… en cualquier momento. ¿Por qué hace falta esperar una ocasión para hacerla especial? ¿Por qué no ahora mismo? ¿Quién asegura el mañana? Afrontar y aprender, que vivir evitando, vivir dejando puertas abiertas y capítulos inconclusos sin principios ni finales, historias que no sabemos cuándo o dónde empezaron o en que momento terminaron, al final nos deja en el mismo lado. Coger el día y hacerlo nuestro, para eso nos...

CRÓNICAS DEL ALMA

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  Por mi vida cruzaron caminos que decidí no elegir, puertas que, afortunadamente, pude cerrar, y muchas ventanas que decidí no abrir, porque el riesgo costaba mucho más de lo que aportaba. Y atrás, dejando tantas mañanas a las que les robaron el amanecer. No pude esperar, decidí volver. Sombras que en el tiempo abandoné. A veces, siento que mi vida es una película latina, de esas que tienen silencios prolongados, cotidianos, sin nudo o desenlace, sin principio ni final que enganche. O quizás los tienen, pero están empañados por las lágrimas del pasado. Me pasa bastante a menudo, cuando llego a casa y, dueña de un cerebro agotado que no quiere parar, sólo puedo mirar mis pasos. Mis pies saliendo del vagón, pasando el torno de vidrio que antecede a la puerta de salida (a la que yo llamo “libertad conseguida”), pisando el sucio cemento de la estación sin rumbo claro. Atravesando a ciegas líneas que memoricé en la primera semana de viajes que nunca realicé con equipaje físico. A...

“CORRE, DIJO LA TORTUGA...”

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  Eran las dos de la mañana, y una hora más tarde eran las cuatro (al menos es lo que dice el reloj que ocurre en mi cuarto). ¡Caray, cómo pasa el tiempo!. No puedes distraerte ni un momento. Parece que hoy se ha puesto las zapatillas de deporte y está dispuesto a ganar el reto, a echar una carrera contrarreloj, a darlo todo en cuanto vea aparecer el sol… siempre tan puntual, cada mañana y a una hora exacta, nunca se retrasa. Está decidido, y nada ni nadie puede detenerlo. No espera, la ligera ventaja es suficiente para no poder remontar, sin apenas dejarte negociar. La meta aún queda lejos y yo buscando la paciencia por todos lados, por cada rincón de la casa. Pero nada, aún no la he encontrado. El tiempo tiene un carácter nervioso, me contagia sus prisas e ignora que quiera estar tranquila. Cada momento que transita parecen meses, años, décadas y siglos, que el velo de la lentitud ya ha tapado, pues el tiempo ha aprendido a volar, y yo aquí observando la...