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PENA MÁXIMA

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Improviso mi vida para seguir adelante. No quiero pensar que es imposible, para hacerlo cierto… para que mi camino avance. Cada noche manipulo mis sueños para que estés en ellos, saltándome las reglas de ver siempre la misma película, con aquellas imágenes que tal vez no viví, pero que se manifiestan de forma incontrolada, incoherente, sin sentido, sin contenido… y sin quererlo cuando duermo. Obligo a mi mente a volver a creer… creer en que fue, y volverá a suceder. Mi mente es poderosa, muy fuerte, se resiste a hacer lo que le pido, es rebelde, mucho más tozuda y astuta que yo… no puedo comprenderla, porque cada vez que me enfrento a ella siempre salgo perdiendo. Lo sé, es falta de entrenamiento, pero… ¡qué le voy a hacer!, si carezco de tiempo. Tiene muy bien sujetos ciertos recuerdos que a mi me estorban cuando pongo a funcionar mi incansable pensamiento, y deja escapar fácilmente los que yo quiero mantener, aunque sea porque sí, sin venir a cuento. Me agradan algunos recuerdo...

PALABRA POR PALABRA

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  Debo admitir que me encanta enterarme de que ciertas personas hacen ciertas cosas que cierta vez afirmaron que jamás harían. No fue imposible, claro… porque ellos no sabían que lo era, y tal vez lo lograron. Jamás podré comprobarlo, sólo me quedan las palabras. Esas historias que cobran vida cuando menos te esperas que sucederían, pero que igual nunca pasaron, y fueron sólo palabras. Sentir como el destino empuja, presiona, nos saca del puzzle perfecto que habíamos construido con tanta dedicación, habiendo dejado en él los seis sentidos (el de la intuición se admite desde que pudimos comprobar que a las mujeres nos funciona de maravilla, testado, probado y sacado a mercado). Y si se trata de juzgar a los demás en comparación con nosotros mismos, el testimonio no tiene desperdicio. Son sólo palabras, claro, solamente eso…pero más fuertes que toda la humanidad junta con sus armas más destructivas. Es el error que suelen cometer los que hablan mucho y presumen de tener ciert...

CAMBIO DE RUMBO

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Siempre para adelante y a la vez tan en el mismo lugar. Girando. A veces lento, a veces   rápido, parada, sentada. Quince minutos y las gotas empiezan a recorrer mi cuerpo. Primero por la frente, después por el pecho. Al menos la gravedad obliga a ese órden de caída libre indiscutible. Cuesta arriba y el calor se hace insoportable. Pero son imaginaciones mías, nunca me canso... al menos siempre de intentarlo. La fuerza dibuja (o deshace) muecas   en mi cara que reflejan los intentos forzados e incansables de conseguir algo. Cuesta abajo y las piernas van más rápido de lo que puedo controlar. Desaceleración total. Mi cuerpo se rinde a la fuerza de volar. Y ese ángel, siempre ahí adelante, a la misma distancia, concentrado en mí, en mi llegada, y lejano. Tiene algo, algo que hace que ame ese lugar, que me quede para contemplar y buscar aquella mirada reconfortante tras el esfuerzo de tirar para adelante, con   el único fin de acercarla a mí en el momento en que la en...

CALADAS EN CIGARROS APAGADOS

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Llegados a este punto, solo entiendo de reiteraciones, como quien traza el mismo círculo indefinidamente obviando la fuerza centrífuga. Soy todas las cartas que no he enviado, los tres dedos de cerveza restantes de la noche anterior, la desidia y la calma. Dejé de fumar las palabras inventadas, y ahora se consumen sin pena ni gloria esperando quemar mis dedos, para recordarme que aún siento, sin saberlo. Y mientras, desde el rincón de siempre de la barra del garito que nunca visité y que hoy siempre transito, saco un cigarro del paquete (creo que es el último, o al menos el único que alcanzan mis torpes dedos). Mis labios lo abrazan con delicadeza y, sin más fuego que el deseo, logro encenderlo. Las llamas nacen de la seguridad ganada, de tantos meses de lucha y de tantos momentos irrepetibles que siempre acompañan. Sólo encuentro en mí los que hacen crecer, aprender y avanzar sin corazas (cuando la vida comparte su sabiduría, aquella que a veces calla). E...

CON TAN SÓLO TU PRESENCIA

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  ¿Quién es?. No lo sé. Cada noche veo que transita. Silenciosa y débil, cruza por mi balcón a escondidas. Siempre sola, siempre callada, siempre tan pálida… cuando nadie aún le ha pedido nada. Se siente inútil en este mundo de penas y llantos, de risas y alegrías, de verdades y mentiras, de amores y espantos. ¿Su nombre? No lo conozco. ¿De dónde viene? ¿a dónde se dirige? ¡Lo ignoro!. Solo sé que nuestros ojos se encuentran cada noche que se presenta por sorpresa…y siempre tan oportuna, su mirada me observa un momento y pasa de largo… sola, triste, callada y pálida cuando nadie la reclama. Hace tiempo que dejo de brillar aquella luz que le daba la fuerza y la vida. Ella, que pasa cada noche sin decirme nada, detrás de mi ventana, pero que sin embargo me deja siempre su imagen anclada dentro del alma. Las sombras le acechan, las nubes le envuelven intentando tapar su belleza, la luna ilumina su rostro confuso, para que siempre se salve y nunca se pierda. Y ella, que pasa...

CONEXIONES

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A veces se pregunta si todos los temas tienen conexión entre sí, como las gentes. Es el pañuelo de la realidad cubierta de incertidumbres y retos lo que une y conecta las partes con un todo que creamos, sin ni siquiera pensarlo. Queremos entender de todo, y al final no sabemos de nada. Desconocemos tantas y tantas partes de nuestro pequeño mundo que deambular entre multitudes dormidas a veces nos mata. ¿Mejor desconocer para evitar llegar a no comprender? Ella cree que sí, no puede con más dolor que el que ya lleva encima, fruto de las horas trabajadas. Por eso, ella duerme asustada y él no sabe nada. Nada de esas noches de desvelo con la luna colgada y conectada a unas inquietas manecillas del reloj que apresuran la salida del sol en su ventana. Ella sueña con el sinsentido, que es lo que le hace feliz, aunque esté sola ante el peligro… pero él no sabe nada, y el frío de la ausencia a su lado hace conectar dos mundos separados. Ella se despierta sola entre las sábanas de la esperan...

ADIÓS

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El cajón vacío es el punto de partida. Se tiran esos objetos que están ahí ocupando tierra desde hace meses "por si alguna vez los necesito". Nada más lejos de la realidad, al final todos acaban en el mismo sitio. Todos ellos serán inertes e inútiles por los siglos de los siglos, nadie que esté en su sano juicio los sacaría un uso adecuado… excepto alguno que otro de ellos. La taza, esa tacita que estratégicamente guardo en una bolsita de papel reciclado con un pequeño lacito rojo. Entonces me doy cuenta de que mi mudanza no concluye sin ella. La taza, que me acompañó cada día y que alguna que otra vez provocó peleas con mi compañero de piso. Era la taza del desayuno, de la merienda y de la relajación con esencia de hierbas curativas para el dolor de alma, aquellas noches en vela pensando ingenuamente que todo podía haber sido de otra forma y haber tenido algún sentido. Me la llevo a mi nueva casa, pero siempre va a ser de aquí. El origen de un amor y desamor que duró...